Arrendamiento de locales: Donde dije digo…

viernes, 24 de abril, 2020


Pues os decía el otro día que no se habían tomado ninguna medida de cara a apoyar el alquiler que no fuese vivienda. Pero cada día nos levantamos con una sorpresa. Y ahora ya sí que tenemos «medidas» para el alquiler de locales de negocios.

 

 

Después de leer este post entenderéis el porqué lo de medidas lo he puesto entrecomillado.

 

Y es que en el BOE publicado el miércoles (día 22), nos hemos encontrado con que, además de reconocer el Iva de los libros electrónicos al 4% (algo que ya era así, por cierto) y el de los productos sanitarios al 0%, han incluido una pequeña ayuda para el alquiler de locales de negocios, y para todo aquel que no sea vivienda.

 

Como os comenté el otro día, las medidas tomadas hasta ahora solo eran para los alquileres de vivienda. Pues en este decreto nuevo han incluido al resto. Parece que alguien en el gobierno ha entendido la necesidad de mirar al empresario, y mediar de alguna manera en el tema del arrendamiento, que hasta la fecha sigue suponiendo uno de los mayores quebraderos de cabeza de las pymes (¡Qué os voy a contar a vosotros!).

 

Pues las medidas tomadas son muy parecidas a las publicadas para tema de vivienda (es decir, moratorias o aplazamiento en el pago), aunque por supuesto con alguna salvedad debido a las características especiales de este tipo de arrendamientos.

 

En un principio, el decreto habla de quién puede beneficiarse de estas medidas. Es decir, ¿qué inquilinos/arrendatarios pueden acogerse a ellas?

 

 

Pues bien, en caso de autónomos, debe cumplir:

– Estar dado de alta como autónomo antes del Estado de alarma

– Tener la actividad suspendida por ley; o bien que justifique una bajada del 75% de la facturación mensual, respecto del mismo trimestre del año anterior.

En caso de ser una sociedad, debe cumplir:

– Que cumplan las condiciones para formular cuentas abreviadas; Es decir, que cumplan al menos dos requisitos de tres: activo inferior a 4 millones, facturación inferior a los 8 millones, y número medio de trabajadores inferior a 50.

– Tener la actividad suspendida por ley; o bien que justifique una bajada del 75% de la facturación mensual, respecto del mismo trimestre del año anterior.

 

 

¿Y en cuanto al casero/arrendador?

 

 

Por un lado vuelve a distinguir si el arrendador/casero es «gran tenedor» o no. Supongo que ya tendréis más que claro quien es gran tenedor o no, porque os lo conté en el último post (Parte 2: ¿Me pueden expropiar una vivienda?), ¿verdad?

Os lo vuelvo aclarar por si no estuvisteis en clase ese día:

«Aquella persona física (o sociedad, ente,…) que sea titular de más de 10 inmuebles, sin incluir garajes o trasteros. También tiene esta consideración aquellos que sean titulares de una superficie construida de más de 1.500 metros cuadrados. Evidentemente, no se tiene en cuenta el inmueble donde habite la persona (o sociedad).»

 

Pues si el arrendador es Gran Tenedor el inquilino tiene hasta el 23 de mayo (un mes desde la publicación del Decreto) para solicitarle a su casero un aplazamiento en el pago de los meses en los que nos encontremos en estado de alarma. Aplazamiento que deberá ser sin intereses, y que se podrá devolver de manera fraccionada en los próximos dos años.

En caso de que se opte por acordar este aplazamiento, no se podrán ejecutar garantías, ni avales, ni seguros de impagos, por supuesto.

La idea es que si el inquilino solicita en tiempo este aplazamiento, el arrendador tiene que concederlo de manera automática. No puede oponerse.

 

¿Y cuándo el arrendador sea un Pequeño Propietario? Pues en este caso, hay un mes para que el inquilino solicite, bien un aplazamiento como el del caso anterior, bien una reducción en el pago de la renta. Es decir, nada más allá de una negociación entre las partes.

La gran diferencia en este caso es que se permite que se disponga de la fianza para el pago, total o parcial, de alguna de las mensualidades de renta. En caso de que así se haga, el inquilino está obligado a reponer la fianza en el plazo de un año (o si lo que restara contrato fuera menos, en ese tiempo).

 

 

Así que estas son las «medidas» tomadas. Otro día y con un café y un bollo, discutiremos si realmente son suficientes o directamente si son de escasa utilidad…

 

¡Seguimos contigo! ¡Ánimo!

 

Salvador Moreno Blanca


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