Es que no entiendo por qué te lo callas.
Es algo de lo que te tienes que sentir orgulloso.
Llevas tiempo sin distinguir entre tu vida personal y familiar…
Te implicas personalmente para ayudar a tus trabajadores…
Tus hijos quieren que juegues con ellos más tiempo…
Puedo seguir.
Luchas internamente por mantener la ilusión del primer día…
No terminas de conseguir que tu pareja te entienda…
Sientes que nunca podrás estar a la altura de tu padre dirigiendo la empresa…
Ey, tranquilo,
que todo eso es normal
estas recorriendo tu camino
un camino que empezaron tus padres,
un camino que llevas años recorriendo arriesgándolo todo,
un camino que a largo plazo sabes que te compensa.
Y ahí está tu secreto.
En el LARGO PLAZO.
Lo llevas en tu ADN. La continuidad del proyecto, el legado, la familia…
Javier García, un economista que sabe mucho de esto, dice que la diferencia entre una empresa familiar y una que no lo es, es justo esa, su visión de largo plazo.
Pone el ejemplo de Mercadona, empresa familiar, y la compara con Carrefour, que no lo es. Mercadona vende tres veces menos, pero en cambio hace inversiones a largo plazo mayores (en términos de % sobre sus ventas).
Y esto, lo que lleva a pensar, dice Javier, es en la importancia del crecimiento de las empresas familiares en España, porque terminan siendo empresas más competitivas a medida que su tamaño aumenta.
Pues no sé tu, pero yo estoy muy de acuerdo con Javier. Tiene sentido.
Es más, no solo estoy de acuerdo, sino que llevamos años ayudando a que eso sea así.
Años ayudando a controlar los riesgos fiscales.
Años usando los números como herramienta para que puedas tomar mejores decisiones y crecer sobre unas bases más sólidas.
A ver, que tu crecimiento va a depender de más cosas
pero es que esta parte no te la puedes saltar.
Y además, la tienes a tu alcance.
PD: «La habilidad de leer números te será primordial si quieres construir un imperio». Robert T. Kiyosaki.
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