Sublime enseñanza de Steve Jobs

Año 1992, California (EEUU), NeXTWorld Expo 1992. Steve Jobs durante su presentación hace una reflexión que me parece, sencillamente, brillante.

Antes de eso,

te adelanto que esto no tiene nada que ver con temas fiscales, que entiendo que es un tema que te puede preocupar algo más. Es normal si dejas de leer. Aprovecharías más el tiempo aclarando dudas de tus impuestos con tu asesor.

Por otro lado,

tengo que reconocer que tampoco tiene relación con el análisis de los números de tu negocio.
Seguramente quieras tener una reunión con tu asesor, lo antes posible, para ver la evolución de márgenes, saber si los números son atractivos para conseguir financiación y a donde ha ido a parar el dinero que se ha ganado durante el año.

Tranquilo, sigue con eso, ya leerás esto más adelante…

Además,

tienes que tomar decisiones, corregir desviaciones para corregir el rumbo de la empresa y echarle un ojo a la previsión de tesorería para estar seguro de que no va a haber problemas de liquidez…

Seguramente estes trabajando en ello y lo último que me gustaría es distraerte.

Pero bueno,

a pesar de todo esto,

te lo voy a contar. Va a ser un minuto.

Te lo voy a contar porque es algo que creo que le va a interesar a cualquier empresario. Cualquier empresario como tu.

Hay muchas cosas que aprender de Steve Jobs, muchas. Esta es solo una más que me he encontrado en una de sus charlas.

Ponte en situación. Imagino que ya has visto alguna de sus presentaciones con Apple, no? Esta es del tiempo que estuvo fuera de Apple, en Next. Pero todas son muy parecidas.

Auditorio repleto.

Sala a oscuras.

Haz de luz de gran intensidad y definición que permite que todo el mundo diríja su atención a un mismo punto.

Jobs en el centro de ese punto.

(Aclaración importante: en el auditorio no solo hay fans incondicionales, hay personas que influyen de manera directa en el negocio de Jobs: inversores, proveedores, clientes, trabajadores, etc.)

Pues ahí, de forma sencilla y directa, les dice a todos lo siguiente.

«¿Qué hemos aprendido en el año 1991?» (estamos en 1992, recuerda).

Y entonces les explica lo que han aprendido durante el año anterior de cara a responder a estas 3 preguntas:

  • ¿Cuál es nuestra ventaja competitiva?
  • ¿Quién es nuestro cliente?
  • ¿Quién es nuestro competidor?

¿No se supone que alguien como Steve Jobs, presidente de una empresa que vende millones de dólares, debería de tener todo esto más que claro?

Pues no. Y ojo, lo reconoce delante de todos

No se a ti, pero a mi este ejercicio de reflexión y de humildad me parece la leche. Digno de ser copiado.

PD:¿No te parece que da mucha confianza una empresa que cada año se cuestiona a sí misma para continuar mejorando el núcleo principal de su negocio?

Me encanta lo que escribes…Qué digo me encanta, me vuelve loc@ y me mmmuero por recibir tus emails semanales en mi correo. 

Compartir esta publicación