Nota Fiscal: me traslado por trabajo al Extranjero, ¿dónde tengo que tributar?

viernes, 29 de noviembre, 2013


Dada la movilidad geográfica por motivos laborales a la que nos estamos viendo sometidos en la última época, son muchas las preguntas que se nos plantean en referencia a si debo tributar en un país o en otro, si sería mejor tributar en España o fuera…

Pues bien, ahora que se acerca el final del año conviene que todos aquellos que se hayan trasladado a trabajar al extranjero se planteen realmente dónde debería tributar, ya que el mero hecho de irse a vivir al extranjero no significa que se haya dejado de ser residente en España.

En principio, la legislación española establece que tributarán en España todos los residentes en el país por sus rentas mundiales, es decir, por todos aquellos ingresos obtenidos tanto en el país como en el extranjero.

Pero, ¿a quién se considera residente en España? A efectos de hacienda, serán residentes fiscales en España aquellos que hayan permanecido en el país más de 183 días (sin contar las ausencias esporádicas).

Y aún en caso de permanecer menos de estos 183 días, se considerarán residentes en España, a todos los efectos, a aquellos individuos cuyo núcleo principal de intereses, bien económicos (principal fuente de rentas), bien vitales (cónyuge no separado e hijos menores), se encuentren es España.

Quiere decir, de forma simplificada, que para no tributar en España tendrán que cumplirse, inevitablemente, esos tres requisitos:

1. Permanecer menos de 183 días en España.
2. Su principal fuente de rentas no provenga de España (salario, inversiones, vivienda).
3. Su cónyuge no separado, y sus hijos vivan en España.

En caso de cumplir todos estos preceptos, únicamente se tributará en España por las rentas obtenidas en el país, por el Impuesto sobre la Renta de no Residentes (IRNR), cuyo tipo marginal es del 24,75% (mucho más bajo que el de IRPF que, por poner un ejemplo, en Madrid alcanza el 51,90%).

El resto de rentas obtenidas en el otro país no tributarán en España, sino que tributará según el impuesto existente en el país donde se ha trasladado a trabajar.

Con todo y con ello, la realidad siempre supera el papel, y cabe la circunstancia de que tanto la normativa española como la del país de destino nos considere residentes en ambos territorios. En este caso sería necesario acudir al Convenio para evitar la doble imposición que se haya firmada con dicho país, y ver que se establece respecto a este aspecto de residencia (normalmente artículo 4 del Convenio).

Espero que esta nota sea de utilidad. Y si necesita más información no dude en ponerse en contacto con nuestros despachos a través de www.abtasesores.com.

Saludos

Lucía Ballesteros Pérez
ABT Asesores Legales y Tributarios


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