Hay un pequeño relato que leí hace un tiempo en el libro de Taleb, «Antifragil».
Dice lo siguiente…
«El perro alardea ante el lobo de todos los artilugios de la comodidad y el lujo que tiene, casi incitando al lobo a domesticarse,
hasta que el lobo le pregunta al perro sobre su collar y se aterroriza cuando comprende su uso.
– De todas tus comidas no quiero ninguna.- Dijo el lobo.
Se escapó y sigue hoy corriendo.
La pregunta es, ¿qué te gustaría ser, un lobo o un perro?»
Llevo mucho tiempo relacionándome con empresarios.
Los hay que tienen su rutina. Pasan la semana esperando que no ocurra nada fuera de lo habitual.
Salir de su zona de confort no les resulta agradable y pensar en algo nuevo les supone un esfuerzo innecesario.
Todo igual. Todo bien.
Son perros domesticados.
Hay otro grupo que no se conforma.
Les gusta explorar y probar. Siempre se puede ser mejor.
Saben que esa es la diferencia y lo que les lleva a crecer cada día.
Situaciones nuevas, retos nuevos. Sinónimos de prosperidad para el futuro.
Yo los llamo lobos.
¿Qué te gustaría ser un perro o un lobo?
Taleb concluye el relato de la siguiente manera:
«Hagas lo que hagas, simplemente no seas un perro que dice ser un lobo»
No puedo estar más de acuerdo.
PD: si te gusta esto que escribo, te recomiendo que entres en el enlace del final.
En los primeros 5 emails que recibirás tendrás acceso a 3 videos.
En uno de ellos, el segundo, Salva te explica algo que te puede hacer ahorrar bastante dinero en impuestos y que es justo lo contrario de lo que la mayoría de asesorías recomiendan.
Si no me conoces te puede sonar raro, pero la realidad es que es exactamente así.
Solo tienes que entrar en el video cuando te llegue y descubrirlo por tí mismo.





