George Zipf, un lingüista de Harvard, analizó las propiedades del lenguaje y se encontró con una regularidad empírica que hoy se le llama la «Ley de Zipf».
Lo que Zipf descubrió fue que cuanto más se usa una palabra, menos difícil resulta usarla de nuevo.
En nuestro diccionario mental de palabras solemos escoger las que ya hemos usado en el pasado.
Reflexionando sobre ello, me he dado cuenta de que esta ley tiene una clara aplicación al ámbito fiscal.
Veo en muchas pymes que el empresario no pide a su asesor un trabajo de más profundidad.
Te conformas con un servicio básico y no aprovechas todos los recursos que hay para pagar menos y correr menos riesgos.
Haces poca planificación fiscal.
Pues bien, el problema puede estar en que esa expresión no está en tu diccionario mental.
Aplicando la ley de Zipf, cuanto más la repitas, más fácil será que la demandes y antes podrás empezar a pagar menos impuestos.
Así que, repite conmigo:
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Haz este ejercicio durante 7 días, y hablamos dentro de una semana.
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