Las cosas cotidianas de tu empresa son parte de tu éxito.
Me explico.
La forma de afrontar la semana,
lo que hablas con tu equipo,
una tarea más a cumplir,
la llamada de tu cliente,
otra charla a la que asistir…
Puedes suspirar antes de empezar,
ser un obrero de oficio,
o llevarlo a la excelencia.
Pablo Neruda hizo esto con una alcachofa.
¿Hay cosa más fea que una alcachofa?
Pues Neruda le escribió una poesía.
Una poesía a una alcachofa,
sí.
«Oda a la alcachofa» se llama.
Búscala y léela.
Yo lo he hecho y he tenido que ir a comprarme una.
Joder que me han entrado ganas de comer alcachofas.
Lo digo en serio.
Entonces,
esto me ha llevado a pensar que justo eso es lo que podemos hacer nosotros con la contabilidad.
Salvando las distancias, claro.
No nos van a dar el premio nobel de literatura,
pero sí podemos hacer que algo tan feo como la contabilidad
te sirva para mucho y
haga que la imagen de tu empresa sea muy atractiva para terceros.
Lo mismo que ha hecho Neruda con la alcachofa.
Exactamente lo mismo,
pero en prosa.
Pues eso.
PD: eres mi musa.
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