La serendipidad financiera es algo que sufren todos los empresarios, al menos una vez.
En muchos casos de forma frecuente.
Tú también.
Pero no lo sabes.
Te explico el concepto y una posible solución.
El término serendipidad lo utilizó en una carta el escritor Hugh Walpole (no sé quién es).
Hugh lo cogió de un cuento de hadas, «Los tres príncipes de Serendip».
Estos príncipes no dejaban de hacer descubrimientos, por azar, de cosas que no estaban buscando.
Dicho de otra forma, la serendipidad es encontrar algo que no estás buscando.
Ahora piensa cuantas veces has ido a pedir un préstamo a tu banco.
Para tu sociedad.
Y sales de allí avalándolo todo personalmente.
…
Esto es fruto de la serendipidad.
Serendipidad en estado puro.
Serendipidad financiera.
¿Cómo lo evitamos?
A veces no se puede, pero otras muchas ni siquiera se intenta.
Es muy recomendable tener argumentos para poder defender que lo que pides no necesita de tu aval.
Que tu sociedad tiene capacidad de pago y es solvente.
Para hacerlo hay que preparar tus números antes.
Tu contabilidad tiene que reflejar una buena imagen de tu empresa.
Ser atractiva para alguien que te quiere prestar dinero.
Muchas veces la realidad de la empresa es favorable,
pero lo que dice la contabilidad no.
Te lo explico de otra manera.
Pedir un préstamo y ligar es lo mismo.
Imagina que eres una persona inteligente,
con una forma de ser atractiva,
un físico fuerte,
tienes dinero,
pero
vas por la calle descuidado, sucio, no sonríes, bajas la mirada…
No sé si me explico.
Tienes que transmitir a los demás el potencial que tienes.
Al banco también.
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