Es como la historia del perro y el clavo, pero sin el perro…

¿Conoces la historia del perro sentado sobre un clavo?
La leí el otro día.
El perro es como tú, ya verás. Y como yo.
En el fondo todos somos un poco perros.

Te la cuento.

Un señor llega a una casa de campo.
En la entrada está un hombre mayor sentado en su mecedora, y a su lado hay un perro viejo.
El perro viejo está gimiendo, por lo que el señor le pregunta al hombre viejo el motivo.
«Es porque está sentado sobre un clavo», responde el hombre viejo.
«¿Por qué no se quita?» pregunta el señor,
«porque no le duele lo suficiente como para moverse».

Y esto es lo que nos pasa a muchos en nuestra empresa.

Tenemos algo que no nos cuadra,
algo que deberíamos solucionar,
pero no hacemos nada al respecto.
Cuesta más pensar en arreglarlo que seguir como estamos.

Esto es normal.

Puede ser un trabajador que no rinde,
un proveedor del que dependemos demasiado,
un cliente que no interesa tener
o una asesoría que no te hace mucho caso.

Se puede vivir con ello pero puede traer consecuencias.

Es como cuando tienes una lesión que no tratas.

Eso me ha pasado a mi.

Hace tiempo me lesioné la muñeca.

Podía hacer vida normal pero me molestaba de vez en cuando.

No hice nada al respecto
(Solo pensar en tener que pedir cita, médicos, resonancias, etc…Pasaba)

Años después hice un movimiento jugando con mis hijos y vi las estrellas.

2 años de tratamiento después conseguí solucionarlo.

Habría costado mucho menos si me hubiera tratado en el momento de la lesión.

¿Cuánto te puede llegar a costar a ti no estar bien asesorado?
No lo sabes.
Ni yo tampoco.

A ver, no sé lo que te costará a ti, pero sí lo que le ha costado a otros.

Una inspección de hacienda de difícil solución,

Haber pagado más impuestos de los necesarios por no aprovechar todos los recursos legales,

que los bancos no te presten dinero porque tu contabilidad es un desastre,

estar trabajando con un margen que hace que te falte cada vez más dinero para seguir funcionando…

Todos casos reales.

Entonces,

Lo dicho, puedes esperar a que el dolor de la herida no te deje dormir o empezar a curarla cuanto antes.

Depende de ti.

PD: si tu asesor no puede ayudarte con eso, espero que no sea porque tu problema no tiene ya solución.

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